Entre el algoritmo y la autenticidad

Un poco de mi panorama personal

Recuerdo con claridad mis primeros pasos en el mundo del entrenamiento físico. Como muchos, comencé con más entusiasmo que conocimiento, enfrentándome a un entorno saturado de información contradictoria, aplicaciones abstractas y discursos envueltos en una autoridad que rara vez se cuestionaba. Aunque aún no contaba con una formación técnica sólida, había algo que sí podía identificar con relativa facilidad: la diferencia entre quienes realmente buscaban formar, acompañar y educar a las personas, y aquellos que simplemente pretendían ocupar su tiempo o vender falsas promesas.

Por un lado, estaban quienes, quizá de forma deliberada, generaban trabajo innecesario a partir de engaños. Por otro, aquellos que ni siquiera estaban preparados para hablar con propiedad sobre ciertos temas, carentes de la formación y el compromiso profesional indispensables. En ambos casos, se trata (y sigue tratándose) de un problema ético serio, que pone en entredicho la integridad de esta profesión, dificulta ejercerla con responsabilidad y ha contribuido a relegarnos a los niveles más bajos dentro de la pirámide del desempeño profesional.

Recuerdo claramente muchas anomalías en redes sociales, todas con la firme intención de persuadir y engañar. Una cuenta que me quedó grabada (y quizá a alguno se le hace familiar) por ejemplo, promovía su contenido con frases grandilocuentes como:

“Este ejercicio es de lo más valioso porque ofrece cualidades increíbles, sólidas, inmaculadas, excepcionales, que potencian y reivindican las expectativas del rendimiento general, desde un panorama de intensidad y esfuerzo, con múltiples transferencias a cualquier escenario pertinente.”

Dicho en palabras simples: lo siento, ahí no dice absolutamente nada.

Pero, curiosamente, en redes sociales sonaba muy plausible y de muy alto valor. El genio de turno.

También recuerdo hace algunos años, cuando el término de moda era “retracción escapular”, cualquiera que quisiera sonar técnico y “entrenador de verdad” debía usar esa frase. Curl de bíceps, peso muerto rumano, extensión de tobillo para pantorrilla… todo pasaba por “retracción escapular”.

Hoy pasa algo parecido con expresiones como “perfil de resistencia” o “brazo de momento”, que se usan terriblemente mal. Y ese no es el problema, estamos aquí para aprender, pero es que más allá de una falta técnica por desconocimiento, el contexto refleja una falencia profesional: la falta de interés real en los conceptos, solo el deseo de ostentar un perfil más profesional usando palabras técnicas sin sentido que, claramente, no entienden, pero lo preocupante es que no les interesa.

Eso es lo que veo todos los días en redes sociales, y lo peor: los comentarios son como “ídolo”, “referente”, “excelente explicación”. ¿En serio?

Por supuesto, los errores forman parte natural del proceso de cualquier profesional. Sin embargo, el verdadero problema surge cuando estos se cometen sin ningún tipo de responsabilidad, con el único propósito de destacar, aunque sea por unos segundos. Esa actitud carece de justificación alguna.

Al final, lo técnico importa, pero también el compromiso con la verdad y con el crecimiento genuino. No se trata de parecer, sino de ser. Y en este camino, más vale avanzar con honestidad que brillar por unos segundos con discursos vacíos.Porque no estamos hablando de máquinas: trabajamos con personas. Y eso implica una complejidad que va mucho más allá de lo físico, hay procesos psicológicos, emocionales y humanos que requieren respeto, cuidado y coherencia.

¿Para quién escribo?

Frente a este panorama, decidí que mi camino no sería tratar de competir en ese juego superficial, sino crear desde una honestidad radical. Como bien dice Cyril Connolly:

“Mejor escribir para ti mismo y no tener audiencia, que escribir para la audiencia y no tenerte a ti mismo.”

Este pensamiento resume muy bien mi motivación: crear desde lo que soy, no desde lo que vende.

Nunca me he destacado por tener un carisma arrollador ni una sensibilidad especial para crear contenido divertido o popular. Llevo alrededor de 6 o 7 años trabajando con mis redes sociales, y uno de los mayores desafíos ha sido generar contenido que conecte con la gente sin caer en lo “mainstream” o viralmente vacío.

He priorizado siempre la honestidad y la coherencia interna sobre el impacto superficial. Prefiero no llenarme de likes antes que no llenarme a mí mismo.

¿Qué busco yo con esto?

Para mí, la respuesta es bastante simple. Todo lo que he hecho hasta ahora, en cualquiera de sus formas, ha sido una expresión honesta de mi forma de ver y entender el mundo. Tal vez no siempre ha sido el contenido más técnico, práctico o divertido, pero siempre he sido yo. Y eso, para mí, tiene un valor enorme.

Aunque muchas veces este tipo de contenido viral va de la mano con desinformación, exageraciones o fórmulas diseñadas para vender a toda costa, no quiero caer en el error de generalizar. Hay creadores que hacen contenido increíble: sólido, auténtico, veraz y, además, fácil de digerir. Algunos lo logran por su personalidad magnética; otros, por puro trabajo disciplinado y consciente.

Lo que tienen en común, creo yo, es que saben lo que esto significa para ellos mismos, para su esencia.

Claro, en el mundo digital, donde la visibilidad parece ser el gran objetivo, no lograr conectar con muchas personas puede parecer un obstáculo. Pero, al final del día, me quedo con la tranquilidad de haber sido siempre mi versión más real. Siempre he sido yo mismo.

No digo que así será siempre, ni que no esté abierto a nuevas formas de comunicar o a evolucionar mi estilo. En este mundo, mi mayor constante es el cambio. Pero sí tengo claro que cualquier ajuste en este aspecto debe mantener esa fidelidad interna, esa comodidad que nace de saber que lo que comparto viene desde muy adentro, que es Sebas genuinamente, quién está detrás de cada palabra.

¿Qué encontrarán en este blog?

Este no es un blog netamente científico ni pretende ser un espacio académico donde se expongan estudios con un enfoque estricto. Sin embargo, soy consciente de que en el mundo de la ciencia, las opiniones personales son solo eso: opiniones. Y por tanto, no constituyen una base válida para desarrollar ideas con profundidad o con rigor.

Por eso, nunca será mi postura abordar temas científicos desde una mera y pobre interpretación personal. Pero sí me interesa poner en perspectiva algunos conceptos desde un marco personal, no como una forma atrevida de justificar una teoría, sino como un intento de dar contexto, claridad y practicidad a ciertas ideas.

No significa que una experiencia individual represente evidencia suficiente para concluir algo universal. Pero sí creo que la experiencia personal puede aportar autenticidad, cercanía y una voz honesta a la forma de presentar una postura.

Más allá de estas reflexiones, este blog también será un espacio para compartir:

  • Videos explicativos sobre temas de interés (entrenamiento, conceptos aplicados, etc.)
  • Ejercicios prácticos o cómo configurar ciertos procesos paso a paso
  • Artículos sobre mentalidad, hábitos, alimentación y otros temas vinculados
  • Opiniones personales con sentido crítico, sin pretensión de verdad absoluta

Mi intención es mantener un equilibrio entre lo personal y lo útil, entre la exploración sincera y el deseo de entregar contenido cada vez más sólido y estructurado.

¿Y ahora qué?

Cada cosa que he hecho ha sido por el simple placer de hacerla. Siempre he dado lo mejor de mí, sin pensar demasiado en lo que recibiría a cambio. Hoy no es diferente.

Con este nuevo proyecto, mi intención es seguir disfrutando del proceso de crear contenido, pero esta vez con una base más sólida y un propósito más amplio. Poco a poco, va tomando una forma más estructurada, más formal, más profesional… y, como siempre, más alineada con lo que soy: alguien que a veces se pasa de técnico o extenso, sí, pero que ahora por fin tiene su propio espacio para hacerlo.

Así que, si te interesa el contenido que no busca complacer al algoritmo, sino conectar con

lo real, estás en el lugar correcto.

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